He cambiado el sofá. Hace muchos años desde que usaba el sofá que el habitante anterior había dejado. Buscaba el sofá nuevo y me enamoré de el a la primera mirada en la tienda. Me permití a mi misma gastar un poco mucho dinero. Estoy contenta y relajada.
La verdad es que en mayo me pagaron más salario porque en abril eché muchas horas extras. Aunque no quiero trabajar mucho, a veces no puedo escaparme. Entonces asigné esa prima para el sofá nuevo. No podré malgastar dinero desde ahora, porque se decidió la disminución de salarios de la oficina en la que trabajo.

