Un montón de cigarras están cantando fuera del piso. Aunque estoy en el centro de Tokio, suelo escucharlas. Seguro que están ruidosas pero me gustan porque imagino como si cantaran la alegría de la vida corta.
Hace un mes me atreví a cortar unas ramas mayores de mis dos olivas porque las dos estaban debilitadas. En el resultado están creciendo unas ramas nuevas vivas. Me alegran mucho! Por dejar unas cosas angituas se sacó la propia energía que producen algo nuevo. Probablemente haya un refrán que compara esa situación con la vida, pero no recuerdo nada...